lunes, 18 de enero de 2016

CALABACINES RELLENOS DE MERLUZA Y GAMBAS.

Hola, hola esta receta me encanta, empezó siendo un plato de fiesta y ha acabado en nuestro menú de diario, sobretodo si es temporada de calabacines.


Se puede hacer con merluza fresca, con gambas gordas con lo que queráis pero para un día normal yo lo hago con filete de merluza congelado sin piel y con gamba arrocera congelada que sale muy gustosa y bien de precio, lo que no me gusta es la gamba pelada congelada porque no me sabe a nada. Para recetas de diario hay que buscar los ingredientes que más se ajusten a nuestro presupuesto.

Así que lo primero que hago es cortar los calabacines a la larga en dos, con una puntilla le hago una marca a un centímetro del borde sin cortar la base y unos cortes para después sacar la carne fácilmente, los meto en el horno caliente unos 20 minutos y así es mucho más fácil vaciarlos sin romper la piel, simplemente con una cuchara.



La carne de los calabacines la voy echando a un colador para que pierda toda el agua, ese líquido se puede recuperar por si queremos ponerlo en la bechamel que haremos después.

Los ingredientes que utilizo para 6 personas son:
6 calabacines (si son muy grandes 3, verdes o blancos).
300 grs. de merluza limpia.
150 grs. de gamba ((arrocera para pelar).
1 cebolla tierna mediana.
2 cucharadas de harina.
leche, sal y pimienta blanca.
Aceite y mantequilla.
Pan rallado.

Lo primero que hago es encender el horno a 180 grados para que vaya calentándose.
Se cortan los calabacines a la larga y se le hacen los cortes como los de la foto y se hornean 20 minutos para que se ablanden. Mientras podemos ir preparando el relleno, primero cortamos la merluza a trozos pequeños y pelamos las gambas.


En una sartén salteamos con un poco de aceite el pescado y las gambas, sólo que cambie de color, no lo paséis porque luego va a tener más cocción en el horno.
Sacamos los calabacines del horno y en cuanto se enfrían un poco con una cuchara se va arrastrando la carne, sin romper la piel, y se va echando a un colador con un recipiente bajo para guardar el agua que sueltan
En una sartén grande pongo aceite de oliva y mantequilla (mitad y mitad más o menos) y cuando esté caliente echo la cebolla y dejo que vaya haciéndose sin dorarse demasiado. Cuando la cebolla está transparente se ponen 2 cucharadas soperas de harina y se sofríe, la harina no debe quedar apelotonada si pasa esto añadir un chorrito de aceite y deshacer los grumos. Ir añadiendo leche y removiendo hasta conseguir una crema lisa y suave, salpimentar y añadir también un poco del agua de la carne de los calabacines escurridos. Cuando la bechamel esté lista, hay que procurar que quede espesita, se le añade el pescado y la carne de los calabacines que habremos cortado previamente y se mezcla todo, se rectifica de sal si hace falta y ya está lista para rellenar las mitades de los calabacines.
Se rellenan y se espolvorea con pan rallado y al horno a gratinar.

Calabacines sin hornear.

Calabacines gratinados.


Os van a encantar.
Bye.

miércoles, 6 de enero de 2016

GALLETAS DE JENGIBRE.

Hola, hola no penseis que os he abandonado, es que he estado un poco liada, esto de las Navidades es lo que tiene que sin querer te lías je, je, je.

Entre otras cosas he estado haciendo galletas de Navidad y ha sido superdivertido. A mí me encanta hacer galletas: amasar, luego con los cortapastas ir haciendo figuritas, hornear y ya cuando están frías decorarlas.

Los ingredientes son:
1 huevo.
120 grs. de mantequilla blandita.
120 grs. de azúcar glas.
130 grs. de miel de caña (la compré en Mercadona).
400 de harina.
1 cucharada (de las de postre) rasa de canela.
1       "                      "              rasas de jengibre.
1/2    "                      "              rasa de nuez moscada.
1/2    "                      "              rasa de sal.

Lo primero es tamizar la harina con las especias y la sal.
Yo utilizo la amasadora porque sino me resulta pesado pero se puede hacer a mano mezclando los ingredientes, removiendo primero con una cuchara de madera y amasando luego con las manos.
Se pone la mantequilla a punto de pomada junto con el azúcar glas y se bate primero a poca velocidad para que se mezcle y luego a más velocidad para que se esponje. Cuando está blanca y esponjosa se añade el huevo y se bate un poco más hasta que se integre, se añade la melaza y se integra también.
Se baja la velocidad y se van incorporando los ingredientes secos a cucharadas mientras se bate hasta que se integre todo y la masa se compacte y no se vea harina.
Cuando la masa esté lista se pone en un papel film y se aplana un poco formando un cuadrado de dos dedos de grosor, se envuelve y se deja en la nevera mínimo un par de horas.

Cuando la masa esté refrigerada se saca y se pone entre 2 papeles de horno para estirarla sin que se nos pegue a la mesa y con el rodillo vamos estirando dándole vueltas al papel para que resulte más fácil. yo como no tengo un rodillo moderno con anillas para dejar la pasta a una altura determinada lo que hago es poner 2 listones de madera que me dio mi amiga Marie que son de 5 milímetros y así dejo toda la pasta igual de gorda.
Ahora es cuando se enciende el horno a 180 grados.
Cuando tengo la plancha de masa estirada e igualada es el momento de ir haciendo figuras con los cortapastas  y ya voy colocándolas sobre la bandeja del horno.

La masa de galletas cruda brilla.
Cuando esté llena y el horno caliente se meten entre 8 y 10 minutos, el truco es estar pendiente y en cuanto dejan de brillar sacarlas para que no queden duras. Mientras sobre otro papel de horno voy colocando más galletas para hornear y en cuanto saco unas meto las otras.
No olvideis de ir reuniendo los recortes para volver a utilizar la masa.

Galletas cocidas, ya no brillan.
Ahora si queréis decorarlas mientras se enfrían hay que preparar la glasa batiendo 2 claras de huevo con una cucharada de zumo de limón y 300 grs. de azúcar glas. Se bate todo con una batidora de varillas eléctrica hasta que quede bastante espeso, lo suficiente para que cuando levantes la batidora y le des la vuelta el pico de glasa quede recto hacia arriba si se cae hay que seguir batiendo un poco más.
Una vez tenemos la glasa lista se puede partir en varios cuencos y colorearla añadiéndole colorante en pasta o en gel, iremos de menos a más añadiendo colorante hasta conseguir el tono deseado.
La ponemos en mangas pasteleras con boquilla pequeña (del 2) o en biberones para decorar galletas y a decorara nuestro gusto.





Se pueden embolsar para regalar, es un detalle precioso.

Bye.