Hola, hola esta receta es muy especial para mí porque este humilde y pequeñito blog ha llegado a las 10.000 visitas, cosa impensable cuando lo empecé. Además está a punto de cumplir 2 añitos, así que para conmemorar todo esto he hecho un cake (en honor al nombre del blog je, je).
Me apetecía uno de limón y he optado por una receta clásica de la repostería anglosajona, ya sabéis con mucha mantequilla, pero he visto que en algunos sitios (el sur de Estados Unidos, por ejemplo) cambian la mitad de la mantequilla por crema agria y me ha parecido una buena idea, esto hará que quede más ligero aunque igual de sabroso.
La sour cream o crema agria se puede comprar, aunque aquí es difícil de encontrar, así que la haremos casera y para ello necesitaremos:
250 grs. de nata bien fría (yo utilicé la de cocinar porque era la que tenía en casa).
3 cucharadas de zumo de limón.
2 cucharadas de vinagre blanco.
Una pizca de sal.
Ponemos la nata en un cuenco junto con el limón y batimos con un tenedor hasta que espese un poco, añadimos el vinagre y una pizca de sal y batimos hasta que quede espesa. Y ya la tenemos lista para usar. He visto que en algunas recetas usan yogur griego en vez de sour cream pero ya veis lo fácil que es de hacer. Yo hice la mitad de esta cantidad porque era lo que iba a utilizar.
Para hacer un pound cake se necesita el mismo peso de huevos, mantequilla, harina y azúcar, esta es la norma, aunque el nombre (pound) le viene porque antiguamente llevaba una libra de cada uno de estos ingredientes. Se puede hacer con lo que queráis con fruta seca, vainilla ... yo lo voy a hacer con trocitos de piel de limón confitado que compré en Lidl y por encima le pondré un glaseado de limón.
Ingredientes:
Pesar 4 huevos, los míos pesaron 265 grs.
265 grs. de azúcar.
265 grs. de harina.
130 grs. de mantequilla a temperatura ambiente.
135 grs. de nata agria (la que hemos preparado arriba).
1 sobre de levadura química (tipo Royal).
la ralladura de 1 limón.
Trocitos de piel de limón confitado (no es imprescindible).
Poner a batir la mantequilla con el azúcar para que se esponje, hay que ir parando la batidora y bajando la mezcla de las paredes del bol hasta que se vea cremosa y blanquecina.
Precalentar el horno a 200 grados.
Añadir los huevos uno a uno e ir batiendo entre uno y otro para que se incorporen bien.
Añadir la ralladura, hay que meter una espátula de silicona y comprobar que no quede nada pegado en el fondo y que la mezcla sea homogénea.
Tamizar la harina y la levadura sobre la mezcla anterior y batir a velocidad baja.
Finalmente añadir la sour cream que teníamos preparada en la nevera y mezclar suavemente.
Si tenéis las pieles de limón confitado se añaden ahora y se vuelca la mezcla en el molde, yo elegí uno de rosca porque me pareció que para esa cantidad el de plum cake se me quedaba pequeño.
Con este molde también se reduce el tiempo de horno, en este caso lo tuve 40 minutos a 180 grados, pero si lo hacéis con el larguito de plum cake necesitará más tiempo, sobre 1 hora.
A la media hora lo cubrí con papel de aluminio porque ya estaba suficientemente dorado por arriba, pero cuidado con abrir el horno antes de tiempo porque se os puede bajar.
Lo dejé enfriar para poder desmoldarlo con seguridad y mientras preparé el glaseado de limón, para ello utilicé:
75 grs. de azúcar.
3 cucharadas grandes de zumo de limón.
2 cucharadas de agua.
Se pone todo a calentar hasta que se disuelva el azúcar.
Desmoldé el cake, lo pinché con un palillo y lo pinté con el glaseado para que quedase bien brillante y jugoso.
Tengo que decir que el resultado ha sido espectacular, la combinación del sabor de la mantequilla con el limón me encanta y luego con un buen té es realmente sublime!
Espero que os guste, sigáis visitando el blog y haciendo las recetas.
Muchas, muchas gracias.
Bye.
sábado, 29 de octubre de 2016
viernes, 14 de octubre de 2016
BERENJENAS ESPECIALES.
Hola, hola ¿habéis oído hablar de la soja texturizada? pues hasta hace poco yo no, pero gracias al grupo de Facebook "Cambia el chip" he ido conociendo productos que no tenía ni idea de que existían y voy comprando cositas para ir experimentando con recetas que además de novedosas para mí, son muy sanas.
La soja texturizada puede sustituir a la carne picada en cualquier receta desde unos macarrones a la boloñesa hasta unas berenjenas rellenas como las que he hecho yo. En la tienda donde yo fui la tienen en 3 tamaños y yo elegí el mediano por similitud a la carne picada.
Nutricionalmente es una pasada porque contiene el doble de proteínas que la misma cantidad de carne, de hecho se le llama carne de soja o proteína vegetal. Contiene minerales como hierro, calcio, magnesio, fósforo y zinc. Vitaminas A, E y del grupo B y fibra con muy pocas calorías porque la soja texturizada es el producto que se obtiene al quitar todo el aceite a la soja.
Para prepararla sólo hay que hervir agua y añadir la soja texturizada, apartamos del fuego, tapamos y dejamos reposar 10 minutos para que se hidrate, Se vuelca en un colador y se refresca bajo el grifo. Se escurre bien y lista para freír, hornear o lo que queramos. Hay que tener en cuenta que la soja por sí misma no tiene mucho sabor y es importante condimentarla con lo que nos guste: salsas, hierbas o especias ... yo como tengo un bote de garam masala que compré pues le pongo una cucharadita pero no es un ingrediente principal.
Ingredientes para 2 berenjenas rellenas:
2 berenjenas grandes.
130 grs. de soja texturizada.
1 cebolla.
2 dientes de ajo.
Tomate frito.
Vino blanco.
Sal, pimienta negra y 1 cucharadita de especias garam masala.
Queso rallado para gratinar.
Encender el horno a 180 grados.
Lavamos las berenjenas, quitamos el pedúnculo y las abrimos por la mitad a la larga, Se les hacen unos cortes transversales sin llegar a la piel y se ponen en una bandeja apta para horno. Se meten en el horno caliente una media hora o hasta que la pinchéis y estén blanditas. Este paso se puede hacer al microondas pero yo lo hago al horno.
Mientras hidratamos la soja texturizada como he explicado antes.
Cortamos una cebolla en brunoise (cuadraditos piqueños) y picamos 2 dientes de ajo.
Ponemos una sartén grande al fuego con aceite de oliva y sofreímos la cebolla y el ajo, cuando esté la cebolla transparente se añade la soja bien escurrida y se le da una vuelta, es el momento de la sal y las especias.
Añadimos medio brick de tomate frito (unos 100 grs.) y un chorrito de vino blanco y lo dejamos hervir para que el alcohol del vino se evapore.
Cuando las berenjena estén asadas, se sacan del horno y se dejan atemperar para que cuando saquemos la carne no se rompan, hay que dejar la piel entera para después volverlas a rellenar.
Picamos la carne de las berenjenas con un cuchillo para que quede suelta y se añade al sofrito de la soja texturizada.
Se integra todo y ya se pueden rellenar las berejenas.
Se les pone un poco de queso por encima (a mí me gusta el emmental) y al horno para gratinarlas.
A disfrutar de un plato riquísimo y con pocas calorías.
Bye.
La soja texturizada puede sustituir a la carne picada en cualquier receta desde unos macarrones a la boloñesa hasta unas berenjenas rellenas como las que he hecho yo. En la tienda donde yo fui la tienen en 3 tamaños y yo elegí el mediano por similitud a la carne picada.
Nutricionalmente es una pasada porque contiene el doble de proteínas que la misma cantidad de carne, de hecho se le llama carne de soja o proteína vegetal. Contiene minerales como hierro, calcio, magnesio, fósforo y zinc. Vitaminas A, E y del grupo B y fibra con muy pocas calorías porque la soja texturizada es el producto que se obtiene al quitar todo el aceite a la soja.
Para prepararla sólo hay que hervir agua y añadir la soja texturizada, apartamos del fuego, tapamos y dejamos reposar 10 minutos para que se hidrate, Se vuelca en un colador y se refresca bajo el grifo. Se escurre bien y lista para freír, hornear o lo que queramos. Hay que tener en cuenta que la soja por sí misma no tiene mucho sabor y es importante condimentarla con lo que nos guste: salsas, hierbas o especias ... yo como tengo un bote de garam masala que compré pues le pongo una cucharadita pero no es un ingrediente principal.
Ingredientes para 2 berenjenas rellenas:
2 berenjenas grandes.
130 grs. de soja texturizada.
1 cebolla.
2 dientes de ajo.
Tomate frito.
Vino blanco.
Sal, pimienta negra y 1 cucharadita de especias garam masala.
Queso rallado para gratinar.
Encender el horno a 180 grados.
Lavamos las berenjenas, quitamos el pedúnculo y las abrimos por la mitad a la larga, Se les hacen unos cortes transversales sin llegar a la piel y se ponen en una bandeja apta para horno. Se meten en el horno caliente una media hora o hasta que la pinchéis y estén blanditas. Este paso se puede hacer al microondas pero yo lo hago al horno.
Mientras hidratamos la soja texturizada como he explicado antes.
Cortamos una cebolla en brunoise (cuadraditos piqueños) y picamos 2 dientes de ajo.
Ponemos una sartén grande al fuego con aceite de oliva y sofreímos la cebolla y el ajo, cuando esté la cebolla transparente se añade la soja bien escurrida y se le da una vuelta, es el momento de la sal y las especias.
Añadimos medio brick de tomate frito (unos 100 grs.) y un chorrito de vino blanco y lo dejamos hervir para que el alcohol del vino se evapore.
Cuando las berenjena estén asadas, se sacan del horno y se dejan atemperar para que cuando saquemos la carne no se rompan, hay que dejar la piel entera para después volverlas a rellenar.
Picamos la carne de las berenjenas con un cuchillo para que quede suelta y se añade al sofrito de la soja texturizada.
Se integra todo y ya se pueden rellenar las berejenas.
Se les pone un poco de queso por encima (a mí me gusta el emmental) y al horno para gratinarlas.
A disfrutar de un plato riquísimo y con pocas calorías.
Bye.
viernes, 7 de octubre de 2016
BUÑUELOS DE CALABAZA.
Hola, hola esta receta la quise preparar para San José porque en mi casa no es poca cosa lo de San José, además de ser el día del padre es el santo de mi madre y de mi única hermana así que se hacen buñuelos y alguna cosa más je, je, je.
Además siempre viene mi tía, que a parte de ayudarnos se lleva una bandeja para los de su casa así que el año pasado hicimos más de 300.
Al final por un virus intestinal se pospusieron y los hicimos para San Vicente que también es un día muy señalado en mi casa pues es el santo de mi padre, pero no salieron bonitos, como podéis ver en la foto de arriba.
Para esta receta lo de la experiencia cuenta y mucho porque la pasta no tiene que estar ni muy clara ni muy espesa y como lleva levadura fresca se tiene que dejar un tiempo "para que se haga buena" como dicen mi madre y mi tía. Y luego el punto bueno es cuando la dejas caer y no se apelotona aunque tiene que tener su consistencia.
Lo primero del todo es limpiar de piel y pepitas la calabaza, trocearla y pesarla, por cada 1 kg. de calabaza luego pondremos 1 kilo de harina.
Ingredientes:
Para 1 kg. de calabaza pusimos 1 kilo de harina, 2 huevos, un pellizco de levadura fresca (25 grs. más o menos), la ralladura de un limón y un pellizquito de sal.
Ponemos una olla al fuego con la calabaza y agua suficiente para cubrirla y un dedo más. Se hierve hasta que al pincharla esté tierna. Según lo dura que esté tardará más o menos. Tiene que quedar cocida y con algo de agua como veis en la foto.
Cuando esté cocida se le pasa la batidora y se tritura por completo.
Tiene que estar templada, si no hay que calentarla.
Se echa en un cuenco grande y se añade la harina, los huevos batidos, la levadura fresca desleída, la ralladura de 1 limón y una pizca de sal, se amasa y se deja reposar media hora para que la levadura actúe y la masa se haga buena.
Si cuando vais a freír los buñuelos está demasiado compacta se puede calentar un vaso de agua y añadirlo para que la masa al dejarla caer no esté apegotada pero tiene que estar espesita.
Para hacer buñuelos es imprescindible una buñolera que nunca se friega sino que cuando se acaba se limpia bien con papel de cocina y se guarda para la próxima vez, envuelta con papel y dentro de una bolsa de plástico para que no coja polvo.
Se pone una sartén grande a fuego vivo y bastante aceite como 2 litros o más, se mete la buñolera dentro para que esté caliente a la hora de usarla y esperamos a que el aceite se caliente.
Una vez veamos que ya está listo sacamos la buñolera, la escurrimos bien y vamos echando la masa y sumergiendola en el aceite, el buñuelo se desprende él sólo, y vamos haciendo los buñuelos hasta acabar la masa. Si durante el proceso la masa se apelotona se remueve para que vuelva a estar en su punto.
He tardado mucho en poner esta receta porque nos salieron con burbujas, y mi madre cogió un cabreo ja, ja, ja. Eso de hacer las cosas a ojo tiene lo suyo, yo creo que tenían demasiada levadura.
Pero esta vez con esta receta han salido perfectos y bueno la cosa es que estén esponjosos, no estén aceitosos y unas veces os saldrán más bonitos que otras, pero eso es normal je, je.
Éstos salieron de escaparate y además buenísimos.
Ah! y si hacéis muchos se pueden congelar.
Bye.
Además siempre viene mi tía, que a parte de ayudarnos se lleva una bandeja para los de su casa así que el año pasado hicimos más de 300.
Al final por un virus intestinal se pospusieron y los hicimos para San Vicente que también es un día muy señalado en mi casa pues es el santo de mi padre, pero no salieron bonitos, como podéis ver en la foto de arriba.
Para esta receta lo de la experiencia cuenta y mucho porque la pasta no tiene que estar ni muy clara ni muy espesa y como lleva levadura fresca se tiene que dejar un tiempo "para que se haga buena" como dicen mi madre y mi tía. Y luego el punto bueno es cuando la dejas caer y no se apelotona aunque tiene que tener su consistencia.
Lo primero del todo es limpiar de piel y pepitas la calabaza, trocearla y pesarla, por cada 1 kg. de calabaza luego pondremos 1 kilo de harina.
Ingredientes:
Para 1 kg. de calabaza pusimos 1 kilo de harina, 2 huevos, un pellizco de levadura fresca (25 grs. más o menos), la ralladura de un limón y un pellizquito de sal.
Ponemos una olla al fuego con la calabaza y agua suficiente para cubrirla y un dedo más. Se hierve hasta que al pincharla esté tierna. Según lo dura que esté tardará más o menos. Tiene que quedar cocida y con algo de agua como veis en la foto.
Cuando esté cocida se le pasa la batidora y se tritura por completo.
Tiene que estar templada, si no hay que calentarla.
Se echa en un cuenco grande y se añade la harina, los huevos batidos, la levadura fresca desleída, la ralladura de 1 limón y una pizca de sal, se amasa y se deja reposar media hora para que la levadura actúe y la masa se haga buena.
Si cuando vais a freír los buñuelos está demasiado compacta se puede calentar un vaso de agua y añadirlo para que la masa al dejarla caer no esté apegotada pero tiene que estar espesita.
Para hacer buñuelos es imprescindible una buñolera que nunca se friega sino que cuando se acaba se limpia bien con papel de cocina y se guarda para la próxima vez, envuelta con papel y dentro de una bolsa de plástico para que no coja polvo.
Se pone una sartén grande a fuego vivo y bastante aceite como 2 litros o más, se mete la buñolera dentro para que esté caliente a la hora de usarla y esperamos a que el aceite se caliente.
Una vez veamos que ya está listo sacamos la buñolera, la escurrimos bien y vamos echando la masa y sumergiendola en el aceite, el buñuelo se desprende él sólo, y vamos haciendo los buñuelos hasta acabar la masa. Si durante el proceso la masa se apelotona se remueve para que vuelva a estar en su punto.
He tardado mucho en poner esta receta porque nos salieron con burbujas, y mi madre cogió un cabreo ja, ja, ja. Eso de hacer las cosas a ojo tiene lo suyo, yo creo que tenían demasiada levadura.
Pero esta vez con esta receta han salido perfectos y bueno la cosa es que estén esponjosos, no estén aceitosos y unas veces os saldrán más bonitos que otras, pero eso es normal je, je.
Éstos salieron de escaparate y además buenísimos.
Ah! y si hacéis muchos se pueden congelar.
Bye.
martes, 20 de septiembre de 2016
TRUFAS DE CHOCOLATE.
Hola, hola tenía yo ganas de recuperar esta receta y digo recuperar porque estas trufas ya las hacía yo allá por los 90 ja, ja, ja, tal cual os lo cuento, mi amigo Pere se metió de cocinero en un bar y como la cocina era muy limitada les hacía yo los postres en casa, así que el viernes por la tarde cargaba el coche con pan de calatrava, puding de café y sobretodo mis trufas que triunfaban mogollón je, je.
Las trufas de ahora son más ligeras, pero éstas son como las de antes consistentes y golosas y con un toque de brandy. Se pueden recubrir con fideos de chocolate o de colores pero a mí me gustan con cacao puro, del amargo, que contrasta perfectamente con la trufa dulce. También suelo hacer alguna con cacao a la taza o con el cacao soluble para la leche (tipo Colacao) porque no a todo el mundo le gusta el amargo.
El brandy va a gustos, que hay niños no pongáis, que os gusta el sabor pero no queréis poner alcohol se puede hervir hasta que pierda el alcohol, que os gusta mucho le ponéis más pero yo pesé esta cantidad y me gusta el toque que tienen.
Los ingredientes para 35-40 trufas son:
150 grs. de chocolate negro para postres (yo uso el de Mercadona).
100 grs. de chocolate blanco.
175 grs. de leche condensada.
50 grs. de mantequilla.
25 grs. de brandy.
Cacao o fideos de chocolate para rebozarlas.
Se funde en el microondas el chocolate negro a golpes de 30 segundos para que no se queme y cuando esté a medio fundir se añade el chocolate blanco se le dan 30 segundos más y se remueve hasta que se integre todo y no queden trocitos. Este paso se puede hacer al baño María pero yo prefiero el microondas porque es más rápido y mancho menos. Se añaden la leche condensada y el brandy y se remueve hasta integrarlos.
Por último se funde la mantequilla en el microondas y se añade también, una vez incorporemos la mantequilla la mezcla quedará sedosa y brillante.
Ponemos un film a piel, o sea tocando la trufa, y lo dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas.
Cuando está bien fría se hacen las bolitas con un sacabolas o directamente con una cuchara de postre, se les da forma con las manos y se rebozan con lo que prefiráis con cacao o fideos y se vuelven a meter en la nevera para que endurezcan.
Para acompañar un té o un café son el petit four ideal.
La trufa se puede congelar, yo a veces utilizo la mitad y la otra mitad la congelo.
Bye.
Las trufas de ahora son más ligeras, pero éstas son como las de antes consistentes y golosas y con un toque de brandy. Se pueden recubrir con fideos de chocolate o de colores pero a mí me gustan con cacao puro, del amargo, que contrasta perfectamente con la trufa dulce. También suelo hacer alguna con cacao a la taza o con el cacao soluble para la leche (tipo Colacao) porque no a todo el mundo le gusta el amargo.
El brandy va a gustos, que hay niños no pongáis, que os gusta el sabor pero no queréis poner alcohol se puede hervir hasta que pierda el alcohol, que os gusta mucho le ponéis más pero yo pesé esta cantidad y me gusta el toque que tienen.
Los ingredientes para 35-40 trufas son:
150 grs. de chocolate negro para postres (yo uso el de Mercadona).
100 grs. de chocolate blanco.
175 grs. de leche condensada.
50 grs. de mantequilla.
25 grs. de brandy.
Cacao o fideos de chocolate para rebozarlas.
Se funde en el microondas el chocolate negro a golpes de 30 segundos para que no se queme y cuando esté a medio fundir se añade el chocolate blanco se le dan 30 segundos más y se remueve hasta que se integre todo y no queden trocitos. Este paso se puede hacer al baño María pero yo prefiero el microondas porque es más rápido y mancho menos. Se añaden la leche condensada y el brandy y se remueve hasta integrarlos.
Por último se funde la mantequilla en el microondas y se añade también, una vez incorporemos la mantequilla la mezcla quedará sedosa y brillante.
Ponemos un film a piel, o sea tocando la trufa, y lo dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas.
Cuando está bien fría se hacen las bolitas con un sacabolas o directamente con una cuchara de postre, se les da forma con las manos y se rebozan con lo que prefiráis con cacao o fideos y se vuelven a meter en la nevera para que endurezcan.
Para acompañar un té o un café son el petit four ideal.
La trufa se puede congelar, yo a veces utilizo la mitad y la otra mitad la congelo.
Bye.
lunes, 12 de septiembre de 2016
HELADO DE PLÁTANO CON SALSA DE TOFFEE.
Hola, hola hoy celebramos el cumpleaños de mi padre y si hay algo que le encanta son los helados. Así que estuve mirando aquí y allá y el de plátano me pareció una buena opción y si se acompaña de una buena salsa de caramelo mejor que mejor! je, je. La idea la saqué del blog de María Lunarillos pero he hecho unos ajustes para que quede a mi gusto.
La base para un buen helado siempre es la misma, una natilla hecha con yemas de huevo, leche, nata y azúcar. Luego se le añade fruta, chocolate o lo que queramos para conseguir el sabor deseado. Yo suelo sustituir parte de la nata por yogur con el fin de aligerar un poco el sabor y las calorías je, je.
En mi familia hay mucha tradición heladera, mis abuelos y mis tíos dedicaron gran parte de su vida a hacer helados y a venderlos, yo no sé si tendrá algo que ver pero en casa nos encantan los helados y si son caseros mejor! Cuando me compré la heladera ya sabía yo que le sacaría el rendimiento ja, ja, ja.
Bueno al lío que son 2 recetas, los ingredientes para la salsa son:
200 grs. de azúcar.
120 cls. de nata para montar (35% m. g.)
40 cls. de agua.
1 cucharada de azúcar invertido (yo como no tenía usé glucosa líquida).
50 grs. de mantequilla.
Un pellizquito de sal en escama (yo uso sal Maldon).
En un cazo bastante grande se pone el azúcar, la glucosa, el agua y se deja a fuego medio para que se vaya haciendo un caramelo.
Cuando empieza a coger color y está como la miel se retira del fuego y con cuidado se incorpora la nata, veréis que burbujea con violencia por eso aconsejo un cazo grande para que no sobresalga. Se devuelve al fuego para que se deshaga si hay algún grumo y sin dejar de remover esperamos unos minutos hasta que la salsa esté lisa. Se saca del fuego, se añade la mantequilla y la sal y se remueve hasta que se deshaga la mantequilla y quede lisa y brillante.
Os aseguro que esta salsa es el mejor topping que podáis poner sobre un helado, crepes, fruta fresca o lo que se os ocurra.
Los ingredientes para el helado son:
4 yemas de huevo.
4 plátanos maduros.
400 cls. de leche.
200 cls. de nata del 35%.
130 grs. de azúcar.
unas gotas de esencia de vainilla.
200 grs. de yogur griego natural sin azúcar.
1 pellizquito de sal.
Ponemos en cazo la leche, la nata, el azúcar, las yemas de los huevos y una pizca de sal, lo ponemos a fuego medio sin dejar de remover o bien con una varilla o con una cuchara de madera. Veremos que a medida que se va calentando va espesando y cuando la natilla nape la cuchara de madera (unos 8-10 minutos) ya está lista, en ningún momento tiene que llegar a hervir.
Pelamos los plátanos y los cortamos a rodajas, los incorporamos a la natilla con unas gotas de esencia de vainilla y trituramos con una batidora de brazo.
Se tapa con un papel film a piel, o sea pegándolo a la superficie para que no haga la capita dura que se suele hacer cuando enfría y lo dejamos a temperatura ambiente hasta que pierda todo el calor y lo podamos llevar al frigorífico. Yo lo hice la tarde anterior para que estuviera toda la noche pero supongo que con 4 horas de nevera pueden ser suficientes.
Cuando haya pasado el tiempo y lo saquemos de la nevera se le añade el yogur y se incorpora con una varilla y ya lo podemos meter en la heladera para mantecarlo.
Cuando ya tengamos la consistencia que queremos se pone la mitad en un contenedor para helado o en un tupper, se añade un buen chorretón de salsa de caramelo y con una brocheta se hacen remolinos y se completa con el resto del helado.
Se guarda en el congelador aunque hay que sacarlo de vez en cuando y remover para que no se cristalice del todo.
Bye.
La base para un buen helado siempre es la misma, una natilla hecha con yemas de huevo, leche, nata y azúcar. Luego se le añade fruta, chocolate o lo que queramos para conseguir el sabor deseado. Yo suelo sustituir parte de la nata por yogur con el fin de aligerar un poco el sabor y las calorías je, je.
En mi familia hay mucha tradición heladera, mis abuelos y mis tíos dedicaron gran parte de su vida a hacer helados y a venderlos, yo no sé si tendrá algo que ver pero en casa nos encantan los helados y si son caseros mejor! Cuando me compré la heladera ya sabía yo que le sacaría el rendimiento ja, ja, ja.
Bueno al lío que son 2 recetas, los ingredientes para la salsa son:
200 grs. de azúcar.
120 cls. de nata para montar (35% m. g.)
40 cls. de agua.
1 cucharada de azúcar invertido (yo como no tenía usé glucosa líquida).
50 grs. de mantequilla.
Un pellizquito de sal en escama (yo uso sal Maldon).
En un cazo bastante grande se pone el azúcar, la glucosa, el agua y se deja a fuego medio para que se vaya haciendo un caramelo.
Cuando empieza a coger color y está como la miel se retira del fuego y con cuidado se incorpora la nata, veréis que burbujea con violencia por eso aconsejo un cazo grande para que no sobresalga. Se devuelve al fuego para que se deshaga si hay algún grumo y sin dejar de remover esperamos unos minutos hasta que la salsa esté lisa. Se saca del fuego, se añade la mantequilla y la sal y se remueve hasta que se deshaga la mantequilla y quede lisa y brillante.
Os aseguro que esta salsa es el mejor topping que podáis poner sobre un helado, crepes, fruta fresca o lo que se os ocurra.
Los ingredientes para el helado son:
4 yemas de huevo.
4 plátanos maduros.
400 cls. de leche.
200 cls. de nata del 35%.
130 grs. de azúcar.
unas gotas de esencia de vainilla.
200 grs. de yogur griego natural sin azúcar.
1 pellizquito de sal.
Ponemos en cazo la leche, la nata, el azúcar, las yemas de los huevos y una pizca de sal, lo ponemos a fuego medio sin dejar de remover o bien con una varilla o con una cuchara de madera. Veremos que a medida que se va calentando va espesando y cuando la natilla nape la cuchara de madera (unos 8-10 minutos) ya está lista, en ningún momento tiene que llegar a hervir.
Pelamos los plátanos y los cortamos a rodajas, los incorporamos a la natilla con unas gotas de esencia de vainilla y trituramos con una batidora de brazo.
Se tapa con un papel film a piel, o sea pegándolo a la superficie para que no haga la capita dura que se suele hacer cuando enfría y lo dejamos a temperatura ambiente hasta que pierda todo el calor y lo podamos llevar al frigorífico. Yo lo hice la tarde anterior para que estuviera toda la noche pero supongo que con 4 horas de nevera pueden ser suficientes.
Cuando haya pasado el tiempo y lo saquemos de la nevera se le añade el yogur y se incorpora con una varilla y ya lo podemos meter en la heladera para mantecarlo.
Cuando ya tengamos la consistencia que queremos se pone la mitad en un contenedor para helado o en un tupper, se añade un buen chorretón de salsa de caramelo y con una brocheta se hacen remolinos y se completa con el resto del helado.
Se guarda en el congelador aunque hay que sacarlo de vez en cuando y remover para que no se cristalice del todo.
Se sirve con la salsa de toffee y a disfrutar!!!
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