Hola, hola ¿habéis oído hablar de la soja texturizada? pues hasta hace poco yo no, pero gracias al grupo de Facebook "Cambia el chip" he ido conociendo productos que no tenía ni idea de que existían y voy comprando cositas para ir experimentando con recetas que además de novedosas para mí, son muy sanas.
La soja texturizada puede sustituir a la carne picada en cualquier receta desde unos macarrones a la boloñesa hasta unas berenjenas rellenas como las que he hecho yo. En la tienda donde yo fui la tienen en 3 tamaños y yo elegí el mediano por similitud a la carne picada.
Nutricionalmente es una pasada porque contiene el doble de proteínas que la misma cantidad de carne, de hecho se le llama carne de soja o proteína vegetal. Contiene minerales como hierro, calcio, magnesio, fósforo y zinc. Vitaminas A, E y del grupo B y fibra con muy pocas calorías porque la soja texturizada es el producto que se obtiene al quitar todo el aceite a la soja.
Para prepararla sólo hay que hervir agua y añadir la soja texturizada, apartamos del fuego, tapamos y dejamos reposar 10 minutos para que se hidrate, Se vuelca en un colador y se refresca bajo el grifo. Se escurre bien y lista para freír, hornear o lo que queramos. Hay que tener en cuenta que la soja por sí misma no tiene mucho sabor y es importante condimentarla con lo que nos guste: salsas, hierbas o especias ... yo como tengo un bote de garam masala que compré pues le pongo una cucharadita pero no es un ingrediente principal.
Ingredientes para 2 berenjenas rellenas:
2 berenjenas grandes.
130 grs. de soja texturizada.
1 cebolla.
2 dientes de ajo.
Tomate frito.
Vino blanco.
Sal, pimienta negra y 1 cucharadita de especias garam masala.
Queso rallado para gratinar.
Encender el horno a 180 grados.
Lavamos las berenjenas, quitamos el pedúnculo y las abrimos por la mitad a la larga, Se les hacen unos cortes transversales sin llegar a la piel y se ponen en una bandeja apta para horno. Se meten en el horno caliente una media hora o hasta que la pinchéis y estén blanditas. Este paso se puede hacer al microondas pero yo lo hago al horno.
Mientras hidratamos la soja texturizada como he explicado antes.
Cortamos una cebolla en brunoise (cuadraditos piqueños) y picamos 2 dientes de ajo.
Ponemos una sartén grande al fuego con aceite de oliva y sofreímos la cebolla y el ajo, cuando esté la cebolla transparente se añade la soja bien escurrida y se le da una vuelta, es el momento de la sal y las especias.
Añadimos medio brick de tomate frito (unos 100 grs.) y un chorrito de vino blanco y lo dejamos hervir para que el alcohol del vino se evapore.
Cuando las berenjena estén asadas, se sacan del horno y se dejan atemperar para que cuando saquemos la carne no se rompan, hay que dejar la piel entera para después volverlas a rellenar.
Picamos la carne de las berenjenas con un cuchillo para que quede suelta y se añade al sofrito de la soja texturizada.
Se integra todo y ya se pueden rellenar las berejenas.
Se les pone un poco de queso por encima (a mí me gusta el emmental) y al horno para gratinarlas.
A disfrutar de un plato riquísimo y con pocas calorías.
Bye.
viernes, 14 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
BUÑUELOS DE CALABAZA.
Hola, hola esta receta la quise preparar para San José porque en mi casa no es poca cosa lo de San José, además de ser el día del padre es el santo de mi madre y de mi única hermana así que se hacen buñuelos y alguna cosa más je, je, je.
Además siempre viene mi tía, que a parte de ayudarnos se lleva una bandeja para los de su casa así que el año pasado hicimos más de 300.
Al final por un virus intestinal se pospusieron y los hicimos para San Vicente que también es un día muy señalado en mi casa pues es el santo de mi padre, pero no salieron bonitos, como podéis ver en la foto de arriba.
Para esta receta lo de la experiencia cuenta y mucho porque la pasta no tiene que estar ni muy clara ni muy espesa y como lleva levadura fresca se tiene que dejar un tiempo "para que se haga buena" como dicen mi madre y mi tía. Y luego el punto bueno es cuando la dejas caer y no se apelotona aunque tiene que tener su consistencia.
Lo primero del todo es limpiar de piel y pepitas la calabaza, trocearla y pesarla, por cada 1 kg. de calabaza luego pondremos 1 kilo de harina.
Ingredientes:
Para 1 kg. de calabaza pusimos 1 kilo de harina, 2 huevos, un pellizco de levadura fresca (25 grs. más o menos), la ralladura de un limón y un pellizquito de sal.
Ponemos una olla al fuego con la calabaza y agua suficiente para cubrirla y un dedo más. Se hierve hasta que al pincharla esté tierna. Según lo dura que esté tardará más o menos. Tiene que quedar cocida y con algo de agua como veis en la foto.
Cuando esté cocida se le pasa la batidora y se tritura por completo.
Tiene que estar templada, si no hay que calentarla.
Se echa en un cuenco grande y se añade la harina, los huevos batidos, la levadura fresca desleída, la ralladura de 1 limón y una pizca de sal, se amasa y se deja reposar media hora para que la levadura actúe y la masa se haga buena.
Si cuando vais a freír los buñuelos está demasiado compacta se puede calentar un vaso de agua y añadirlo para que la masa al dejarla caer no esté apegotada pero tiene que estar espesita.
Para hacer buñuelos es imprescindible una buñolera que nunca se friega sino que cuando se acaba se limpia bien con papel de cocina y se guarda para la próxima vez, envuelta con papel y dentro de una bolsa de plástico para que no coja polvo.
Se pone una sartén grande a fuego vivo y bastante aceite como 2 litros o más, se mete la buñolera dentro para que esté caliente a la hora de usarla y esperamos a que el aceite se caliente.
Una vez veamos que ya está listo sacamos la buñolera, la escurrimos bien y vamos echando la masa y sumergiendola en el aceite, el buñuelo se desprende él sólo, y vamos haciendo los buñuelos hasta acabar la masa. Si durante el proceso la masa se apelotona se remueve para que vuelva a estar en su punto.
He tardado mucho en poner esta receta porque nos salieron con burbujas, y mi madre cogió un cabreo ja, ja, ja. Eso de hacer las cosas a ojo tiene lo suyo, yo creo que tenían demasiada levadura.
Pero esta vez con esta receta han salido perfectos y bueno la cosa es que estén esponjosos, no estén aceitosos y unas veces os saldrán más bonitos que otras, pero eso es normal je, je.
Éstos salieron de escaparate y además buenísimos.
Ah! y si hacéis muchos se pueden congelar.
Bye.
Además siempre viene mi tía, que a parte de ayudarnos se lleva una bandeja para los de su casa así que el año pasado hicimos más de 300.
Al final por un virus intestinal se pospusieron y los hicimos para San Vicente que también es un día muy señalado en mi casa pues es el santo de mi padre, pero no salieron bonitos, como podéis ver en la foto de arriba.
Para esta receta lo de la experiencia cuenta y mucho porque la pasta no tiene que estar ni muy clara ni muy espesa y como lleva levadura fresca se tiene que dejar un tiempo "para que se haga buena" como dicen mi madre y mi tía. Y luego el punto bueno es cuando la dejas caer y no se apelotona aunque tiene que tener su consistencia.
Lo primero del todo es limpiar de piel y pepitas la calabaza, trocearla y pesarla, por cada 1 kg. de calabaza luego pondremos 1 kilo de harina.
Ingredientes:
Para 1 kg. de calabaza pusimos 1 kilo de harina, 2 huevos, un pellizco de levadura fresca (25 grs. más o menos), la ralladura de un limón y un pellizquito de sal.
Ponemos una olla al fuego con la calabaza y agua suficiente para cubrirla y un dedo más. Se hierve hasta que al pincharla esté tierna. Según lo dura que esté tardará más o menos. Tiene que quedar cocida y con algo de agua como veis en la foto.
Cuando esté cocida se le pasa la batidora y se tritura por completo.
Tiene que estar templada, si no hay que calentarla.
Se echa en un cuenco grande y se añade la harina, los huevos batidos, la levadura fresca desleída, la ralladura de 1 limón y una pizca de sal, se amasa y se deja reposar media hora para que la levadura actúe y la masa se haga buena.
Si cuando vais a freír los buñuelos está demasiado compacta se puede calentar un vaso de agua y añadirlo para que la masa al dejarla caer no esté apegotada pero tiene que estar espesita.
Para hacer buñuelos es imprescindible una buñolera que nunca se friega sino que cuando se acaba se limpia bien con papel de cocina y se guarda para la próxima vez, envuelta con papel y dentro de una bolsa de plástico para que no coja polvo.
Se pone una sartén grande a fuego vivo y bastante aceite como 2 litros o más, se mete la buñolera dentro para que esté caliente a la hora de usarla y esperamos a que el aceite se caliente.
Una vez veamos que ya está listo sacamos la buñolera, la escurrimos bien y vamos echando la masa y sumergiendola en el aceite, el buñuelo se desprende él sólo, y vamos haciendo los buñuelos hasta acabar la masa. Si durante el proceso la masa se apelotona se remueve para que vuelva a estar en su punto.
He tardado mucho en poner esta receta porque nos salieron con burbujas, y mi madre cogió un cabreo ja, ja, ja. Eso de hacer las cosas a ojo tiene lo suyo, yo creo que tenían demasiada levadura.
Pero esta vez con esta receta han salido perfectos y bueno la cosa es que estén esponjosos, no estén aceitosos y unas veces os saldrán más bonitos que otras, pero eso es normal je, je.
Éstos salieron de escaparate y además buenísimos.
Ah! y si hacéis muchos se pueden congelar.
Bye.
martes, 20 de septiembre de 2016
TRUFAS DE CHOCOLATE.
Hola, hola tenía yo ganas de recuperar esta receta y digo recuperar porque estas trufas ya las hacía yo allá por los 90 ja, ja, ja, tal cual os lo cuento, mi amigo Pere se metió de cocinero en un bar y como la cocina era muy limitada les hacía yo los postres en casa, así que el viernes por la tarde cargaba el coche con pan de calatrava, puding de café y sobretodo mis trufas que triunfaban mogollón je, je.
Las trufas de ahora son más ligeras, pero éstas son como las de antes consistentes y golosas y con un toque de brandy. Se pueden recubrir con fideos de chocolate o de colores pero a mí me gustan con cacao puro, del amargo, que contrasta perfectamente con la trufa dulce. También suelo hacer alguna con cacao a la taza o con el cacao soluble para la leche (tipo Colacao) porque no a todo el mundo le gusta el amargo.
El brandy va a gustos, que hay niños no pongáis, que os gusta el sabor pero no queréis poner alcohol se puede hervir hasta que pierda el alcohol, que os gusta mucho le ponéis más pero yo pesé esta cantidad y me gusta el toque que tienen.
Los ingredientes para 35-40 trufas son:
150 grs. de chocolate negro para postres (yo uso el de Mercadona).
100 grs. de chocolate blanco.
175 grs. de leche condensada.
50 grs. de mantequilla.
25 grs. de brandy.
Cacao o fideos de chocolate para rebozarlas.
Se funde en el microondas el chocolate negro a golpes de 30 segundos para que no se queme y cuando esté a medio fundir se añade el chocolate blanco se le dan 30 segundos más y se remueve hasta que se integre todo y no queden trocitos. Este paso se puede hacer al baño María pero yo prefiero el microondas porque es más rápido y mancho menos. Se añaden la leche condensada y el brandy y se remueve hasta integrarlos.
Por último se funde la mantequilla en el microondas y se añade también, una vez incorporemos la mantequilla la mezcla quedará sedosa y brillante.
Ponemos un film a piel, o sea tocando la trufa, y lo dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas.
Cuando está bien fría se hacen las bolitas con un sacabolas o directamente con una cuchara de postre, se les da forma con las manos y se rebozan con lo que prefiráis con cacao o fideos y se vuelven a meter en la nevera para que endurezcan.
Para acompañar un té o un café son el petit four ideal.
La trufa se puede congelar, yo a veces utilizo la mitad y la otra mitad la congelo.
Bye.
Las trufas de ahora son más ligeras, pero éstas son como las de antes consistentes y golosas y con un toque de brandy. Se pueden recubrir con fideos de chocolate o de colores pero a mí me gustan con cacao puro, del amargo, que contrasta perfectamente con la trufa dulce. También suelo hacer alguna con cacao a la taza o con el cacao soluble para la leche (tipo Colacao) porque no a todo el mundo le gusta el amargo.
El brandy va a gustos, que hay niños no pongáis, que os gusta el sabor pero no queréis poner alcohol se puede hervir hasta que pierda el alcohol, que os gusta mucho le ponéis más pero yo pesé esta cantidad y me gusta el toque que tienen.
Los ingredientes para 35-40 trufas son:
150 grs. de chocolate negro para postres (yo uso el de Mercadona).
100 grs. de chocolate blanco.
175 grs. de leche condensada.
50 grs. de mantequilla.
25 grs. de brandy.
Cacao o fideos de chocolate para rebozarlas.
Se funde en el microondas el chocolate negro a golpes de 30 segundos para que no se queme y cuando esté a medio fundir se añade el chocolate blanco se le dan 30 segundos más y se remueve hasta que se integre todo y no queden trocitos. Este paso se puede hacer al baño María pero yo prefiero el microondas porque es más rápido y mancho menos. Se añaden la leche condensada y el brandy y se remueve hasta integrarlos.
Por último se funde la mantequilla en el microondas y se añade también, una vez incorporemos la mantequilla la mezcla quedará sedosa y brillante.
Ponemos un film a piel, o sea tocando la trufa, y lo dejamos en la nevera un mínimo de 4 horas.
Cuando está bien fría se hacen las bolitas con un sacabolas o directamente con una cuchara de postre, se les da forma con las manos y se rebozan con lo que prefiráis con cacao o fideos y se vuelven a meter en la nevera para que endurezcan.
Para acompañar un té o un café son el petit four ideal.
La trufa se puede congelar, yo a veces utilizo la mitad y la otra mitad la congelo.
Bye.
lunes, 12 de septiembre de 2016
HELADO DE PLÁTANO CON SALSA DE TOFFEE.
Hola, hola hoy celebramos el cumpleaños de mi padre y si hay algo que le encanta son los helados. Así que estuve mirando aquí y allá y el de plátano me pareció una buena opción y si se acompaña de una buena salsa de caramelo mejor que mejor! je, je. La idea la saqué del blog de María Lunarillos pero he hecho unos ajustes para que quede a mi gusto.
La base para un buen helado siempre es la misma, una natilla hecha con yemas de huevo, leche, nata y azúcar. Luego se le añade fruta, chocolate o lo que queramos para conseguir el sabor deseado. Yo suelo sustituir parte de la nata por yogur con el fin de aligerar un poco el sabor y las calorías je, je.
En mi familia hay mucha tradición heladera, mis abuelos y mis tíos dedicaron gran parte de su vida a hacer helados y a venderlos, yo no sé si tendrá algo que ver pero en casa nos encantan los helados y si son caseros mejor! Cuando me compré la heladera ya sabía yo que le sacaría el rendimiento ja, ja, ja.
Bueno al lío que son 2 recetas, los ingredientes para la salsa son:
200 grs. de azúcar.
120 cls. de nata para montar (35% m. g.)
40 cls. de agua.
1 cucharada de azúcar invertido (yo como no tenía usé glucosa líquida).
50 grs. de mantequilla.
Un pellizquito de sal en escama (yo uso sal Maldon).
En un cazo bastante grande se pone el azúcar, la glucosa, el agua y se deja a fuego medio para que se vaya haciendo un caramelo.
Cuando empieza a coger color y está como la miel se retira del fuego y con cuidado se incorpora la nata, veréis que burbujea con violencia por eso aconsejo un cazo grande para que no sobresalga. Se devuelve al fuego para que se deshaga si hay algún grumo y sin dejar de remover esperamos unos minutos hasta que la salsa esté lisa. Se saca del fuego, se añade la mantequilla y la sal y se remueve hasta que se deshaga la mantequilla y quede lisa y brillante.
Os aseguro que esta salsa es el mejor topping que podáis poner sobre un helado, crepes, fruta fresca o lo que se os ocurra.
Los ingredientes para el helado son:
4 yemas de huevo.
4 plátanos maduros.
400 cls. de leche.
200 cls. de nata del 35%.
130 grs. de azúcar.
unas gotas de esencia de vainilla.
200 grs. de yogur griego natural sin azúcar.
1 pellizquito de sal.
Ponemos en cazo la leche, la nata, el azúcar, las yemas de los huevos y una pizca de sal, lo ponemos a fuego medio sin dejar de remover o bien con una varilla o con una cuchara de madera. Veremos que a medida que se va calentando va espesando y cuando la natilla nape la cuchara de madera (unos 8-10 minutos) ya está lista, en ningún momento tiene que llegar a hervir.
Pelamos los plátanos y los cortamos a rodajas, los incorporamos a la natilla con unas gotas de esencia de vainilla y trituramos con una batidora de brazo.
Se tapa con un papel film a piel, o sea pegándolo a la superficie para que no haga la capita dura que se suele hacer cuando enfría y lo dejamos a temperatura ambiente hasta que pierda todo el calor y lo podamos llevar al frigorífico. Yo lo hice la tarde anterior para que estuviera toda la noche pero supongo que con 4 horas de nevera pueden ser suficientes.
Cuando haya pasado el tiempo y lo saquemos de la nevera se le añade el yogur y se incorpora con una varilla y ya lo podemos meter en la heladera para mantecarlo.
Cuando ya tengamos la consistencia que queremos se pone la mitad en un contenedor para helado o en un tupper, se añade un buen chorretón de salsa de caramelo y con una brocheta se hacen remolinos y se completa con el resto del helado.
Se guarda en el congelador aunque hay que sacarlo de vez en cuando y remover para que no se cristalice del todo.
Bye.
La base para un buen helado siempre es la misma, una natilla hecha con yemas de huevo, leche, nata y azúcar. Luego se le añade fruta, chocolate o lo que queramos para conseguir el sabor deseado. Yo suelo sustituir parte de la nata por yogur con el fin de aligerar un poco el sabor y las calorías je, je.
En mi familia hay mucha tradición heladera, mis abuelos y mis tíos dedicaron gran parte de su vida a hacer helados y a venderlos, yo no sé si tendrá algo que ver pero en casa nos encantan los helados y si son caseros mejor! Cuando me compré la heladera ya sabía yo que le sacaría el rendimiento ja, ja, ja.
Bueno al lío que son 2 recetas, los ingredientes para la salsa son:
200 grs. de azúcar.
120 cls. de nata para montar (35% m. g.)
40 cls. de agua.
1 cucharada de azúcar invertido (yo como no tenía usé glucosa líquida).
50 grs. de mantequilla.
Un pellizquito de sal en escama (yo uso sal Maldon).
En un cazo bastante grande se pone el azúcar, la glucosa, el agua y se deja a fuego medio para que se vaya haciendo un caramelo.
Cuando empieza a coger color y está como la miel se retira del fuego y con cuidado se incorpora la nata, veréis que burbujea con violencia por eso aconsejo un cazo grande para que no sobresalga. Se devuelve al fuego para que se deshaga si hay algún grumo y sin dejar de remover esperamos unos minutos hasta que la salsa esté lisa. Se saca del fuego, se añade la mantequilla y la sal y se remueve hasta que se deshaga la mantequilla y quede lisa y brillante.
Os aseguro que esta salsa es el mejor topping que podáis poner sobre un helado, crepes, fruta fresca o lo que se os ocurra.
Los ingredientes para el helado son:
4 yemas de huevo.
4 plátanos maduros.
400 cls. de leche.
200 cls. de nata del 35%.
130 grs. de azúcar.
unas gotas de esencia de vainilla.
200 grs. de yogur griego natural sin azúcar.
1 pellizquito de sal.
Ponemos en cazo la leche, la nata, el azúcar, las yemas de los huevos y una pizca de sal, lo ponemos a fuego medio sin dejar de remover o bien con una varilla o con una cuchara de madera. Veremos que a medida que se va calentando va espesando y cuando la natilla nape la cuchara de madera (unos 8-10 minutos) ya está lista, en ningún momento tiene que llegar a hervir.
Pelamos los plátanos y los cortamos a rodajas, los incorporamos a la natilla con unas gotas de esencia de vainilla y trituramos con una batidora de brazo.
Se tapa con un papel film a piel, o sea pegándolo a la superficie para que no haga la capita dura que se suele hacer cuando enfría y lo dejamos a temperatura ambiente hasta que pierda todo el calor y lo podamos llevar al frigorífico. Yo lo hice la tarde anterior para que estuviera toda la noche pero supongo que con 4 horas de nevera pueden ser suficientes.
Cuando haya pasado el tiempo y lo saquemos de la nevera se le añade el yogur y se incorpora con una varilla y ya lo podemos meter en la heladera para mantecarlo.
Cuando ya tengamos la consistencia que queremos se pone la mitad en un contenedor para helado o en un tupper, se añade un buen chorretón de salsa de caramelo y con una brocheta se hacen remolinos y se completa con el resto del helado.
Se guarda en el congelador aunque hay que sacarlo de vez en cuando y remover para que no se cristalice del todo.
Se sirve con la salsa de toffee y a disfrutar!!!
lunes, 5 de septiembre de 2016
CANELONES DE VERANO.
Hola, hola he estado dándole vueltas a esta receta hasta que he conseguido lo que buscaba, unos canelones ligeros pero con todo el sabor. La idea me la dio María, una chica de un grupo de Facebook en el cual estoy que se llama Cambia el chip, allí compartimos ideas y recetas saludables y ricas.
No llevan pasta porque en su lugar he puesto tiras muy finas de calabacín, el relleno podría haberlo hecho casero pero como no quería pasarme toda la mañana en la cocina he puesto un pisto de bote que sale buenísimo (marca Hida) mezclado con 1 lata de atún, bechamel y queso rallado para gratinar, simple pero buenísimo!
Lo que más trabajo me llevó fue sacar unas tiras anchas y bonitas porque como no tengo una mandolina lo hice con un pelador, entonces tuve que sobreponer hasta 3 para que diese la medida que yo quería para el canelón.
Los ingredientes para 10 canelones son:
2 calabacines hermosos.
1/2 bote de pisto de verduras.
1 lata de atún.
Para la salsa bechamel:
1 cucharada sopera de harina, leche, mantequilla, sal, pimienta blanca y nuez moscada.
Queso rallado (A mí me gusta poner emmental).
Mezclar el pisto con el atún y reservar.
Como os contaba antes hay que lavar y secar los calabacines para sacar unas tiras finas que nos harán el papel de la pasta de los canelones y yo lo hice con un simple pelador de verduras.
Después hay que superponerlas para que dé más o menos la medida de un canelón, si os salen anchas con 2 es suficiente, si no con 3. Ponemos una cucharada del pisto a un lado, enrollamos el calabacín para que cierre y cortamos el sobrante. Vamos poniéndolos en una bandeja para horno.
Todos los recortes que no aprovechéis se pueden guardar para una crema de calabacín que está bien buena je, je.
Una vez ya tenemos este paso sólo hay que hacer una bechamel y para ello ponemos un cazo al fuego con una cucharada de aceite y una de mantequilla, añadimos 1 cucharada de harina y la sofreímos. ahora vamos añadiendo poco a poco la leche sin dejar de remover e irá espesando. Se le pone sal, pimienta blanca y nuez moscada al gusto y cuando tengamos el espesor en el punto óptimo (ni clara, ni mazacote je, je) la ponemos sobre los canelones.
Se le añade el queso rallado y al horno bien caliente para que gratine, yo los tuve 15 minutos.
Lo que se ve quemado en la foto es el agua que soltó el pisto, pero los canelones estaban perfectos.
¿Quién dijo que los canelones resultan muy pesados para el verano? Éstos no, espero que os gusten.
Bye.
No llevan pasta porque en su lugar he puesto tiras muy finas de calabacín, el relleno podría haberlo hecho casero pero como no quería pasarme toda la mañana en la cocina he puesto un pisto de bote que sale buenísimo (marca Hida) mezclado con 1 lata de atún, bechamel y queso rallado para gratinar, simple pero buenísimo!
Lo que más trabajo me llevó fue sacar unas tiras anchas y bonitas porque como no tengo una mandolina lo hice con un pelador, entonces tuve que sobreponer hasta 3 para que diese la medida que yo quería para el canelón.
Los ingredientes para 10 canelones son:
2 calabacines hermosos.
1/2 bote de pisto de verduras.
1 lata de atún.
Para la salsa bechamel:
1 cucharada sopera de harina, leche, mantequilla, sal, pimienta blanca y nuez moscada.
Queso rallado (A mí me gusta poner emmental).
Mezclar el pisto con el atún y reservar.
Como os contaba antes hay que lavar y secar los calabacines para sacar unas tiras finas que nos harán el papel de la pasta de los canelones y yo lo hice con un simple pelador de verduras.
Después hay que superponerlas para que dé más o menos la medida de un canelón, si os salen anchas con 2 es suficiente, si no con 3. Ponemos una cucharada del pisto a un lado, enrollamos el calabacín para que cierre y cortamos el sobrante. Vamos poniéndolos en una bandeja para horno.
Todos los recortes que no aprovechéis se pueden guardar para una crema de calabacín que está bien buena je, je.
Una vez ya tenemos este paso sólo hay que hacer una bechamel y para ello ponemos un cazo al fuego con una cucharada de aceite y una de mantequilla, añadimos 1 cucharada de harina y la sofreímos. ahora vamos añadiendo poco a poco la leche sin dejar de remover e irá espesando. Se le pone sal, pimienta blanca y nuez moscada al gusto y cuando tengamos el espesor en el punto óptimo (ni clara, ni mazacote je, je) la ponemos sobre los canelones.
Se le añade el queso rallado y al horno bien caliente para que gratine, yo los tuve 15 minutos.
Lo que se ve quemado en la foto es el agua que soltó el pisto, pero los canelones estaban perfectos.
¿Quién dijo que los canelones resultan muy pesados para el verano? Éstos no, espero que os gusten.
Bye.
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