Hola, hola hace poco me encontré esta receta curioseando por internet y me pareció la mar de interesante, sobretodo porque no dejamos de oír las incontables virtudes de la avena.
Esta receta la vi en el blog de "Directo al paladar" pero ya sabéis que a mí me gusta darle mi toque personal y añadir algún ingrediente y variar otros.
La avena contiene vitaminas E y del grupo B, muchos minerales (hierro, magnesio, zinc y calcio) y 6 de los 8 aminoácidos esenciales además de gran cantidad de fibra y carbohidratos.
Como me sobraron copos de avena de las galletas que hice pues me decidí a probarlo. Este cake lleva leche de avena por lo que lo pueden tomar los intolerantes a la lactosa pero si preferís leche de vaca y no tenéis ningún problema con ella se puede sustituir.
Ingredientes:
120 grs. de copos de avena.
120 grs. de harina integral.
120 grs. de azúcar moreno.
100 grs. de aceite de girasol.
200 grs. de leche de avena.
1 sobre de levadura química.
2 huevos.
120 grs. de zanahoria rallada.
Ralladura de 1 naranja.
40 grs. de zumo de naranja.
1 cucharada sopera de miel de caña.
1 pizca de sal.
Algunas nueces picadas.
Lo primero es calentar un poco la leche en el microondas y diluimos la miel de caña en ella, añadimos los copos de avena y removemos para que se hidraten. La miel de caña disfraza un poco el sabor de la avena, para los que no estamos muy acostumbrados a ella.
Encendemos el horno a 180 grados.
Espumamos los huevos y el azúcar con una batidora eléctrica hasta que la mezcla espese y añadimos el aceite, seguimos batiendo un poco más.
Añadimos la avena hidratada en la leche y removemos con una espátula hasta incorporar. Añadimos la zanahoria y la ralladura de naranja, removemos. Añadimos la harina, la levadura y la sal e incorporamos. Añadimos el zumo y removemos y por último las nueces.
Lo volcamos a un molde de cake y lo metemos en el horno, yo lo tuve los primeros 40 minutos a 180 grados después lo bajé a 150 y lo tuve 15 minutos más.
En cuanto pinchemos el centro y salga el cuchillo limpio ya lo tenemos, se saca del horno y se deja sobre una rejilla para que se enfríe.
Y nada, a disfrutar de un bizcocho sano y rico. La receta original lleva menos azúcar pero en casa somos golosillos y con esta cantidad nos gustó mucho.
Bye.
viernes, 23 de junio de 2017
viernes, 16 de junio de 2017
PASTELITOS COMO LOS PANTERA ROSA.
Hola, hola con eso de que no me gusta tirar nada he reciclado el glaseado de la tarta de mango que hice para el cumpleaños de mi hermana y como era rosa he pensado que para unos pastelitos tipo Pantera Rosa quedaría genial y sí, la verdad es que han sido un éxito, están de vicio!!
Bueno empezaré por el principio, la semana pasada hice mi tarta de mango para el cumpleaños de mi hermana pero este año para que no fuese igual cambié la base de bizcocho de almendra por uno de cacao y el glaseado de chocolate con leche por uno de chocolate blanco con colorante, ése que llaman glaseado espejo y la verdad es que la tarta quedó genial.
Como me sobró glaseado y tenía el color igual al de los pastelitos Pantera Rosa se me ocurrió que podía intentar hacerlos y me puse a buscar recetas.
Las cantidades de los ingredientes variaban de una receta a otra pero lo que vi en todas igual es que el saborcito característico de los pastelitos lo da la mezcla de vainilla y la ralladura de naranja.
Así que como siempre acabé poniendo los ingredientes que mi sentido común me dictaba y la verdad es que estaban buenísimos hasta sin rellenar ni glasear.
Ingredientes:
3 huevos.
200 grs. de azúcar.
210 grs. de harina.
120 grs. de aceite de girasol.
120 grs. de leche.
10 grs. de levadura tipo Royal.
la ralladura de 1 naranja.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
Unas gotas de aroma de naranja (no es imprescindible pero yo tenía).
Para rellenar:
100 grs. de nata 35% m.g. para montar.
1 cucharada sopera de azúcar glass.
Unas gotas de esencia de vainilla.
El glaseado espejo que tenía.
Encender el horno a 180 grados.
Batir los huevos con el azúcar hasta que doblen el volúmen, añadir el aceite, la vainilla, el aroma y la ralladura de naranja y batir un poco más.
Tamizar la harina y la levadura química e incorporar la mitad a la mezcla de los huevos con movimientos envolventes, añadir la mitad de la leche e incorporar. Repetir con la harina que sobra y la leche.
Poner en el molde y hornear a 180 grados, yo los tuve 18 minutos.
En cuanto los saqué y se atemperaron un poco los pasé a una rejilla para que acabaran de enfriar.
Monté la nata con el azúcar glass y 2 gotitas de esencia de vainilla.
Los abrí y los rellené, pensé hacerlo con una manga pastelera pero al final lo hice con una cucharilla y quedaron bien.
Calenté el glaseado que tenía y los recubrí, lo hice 2 veces para que quedaran bien cubiertos. Aunque la cobertura de los pastelitos originales es más mate yo los hice por aprovechar el glaseado y la verdad es que de sabor quedaron realmente buenos.
Voy a poner la receta del glaseado espejo que utilicé, las cantidades son para la tarta y el que sobró me dió para 10 pastelitos.
300 grs. de chocolate blanco.
125 grs. de leche.
10 grs. de hojas de gelatina.
40 grs.de glucosa.
colorante rojo, yo usé el Red Christmas de Wilton.
Poner a remojo las hojas de gelatina en agua fría.
Calentar la leche y la glucosa en un cazo.
Fundir el chocolate blanco troceado en el microondas a golpes de calor de 30 segundos, con mucho cuidado de que no se queme. Cuando está casi fundido lo sacamos y removemos y con el propio calor que tiene se acaba de fundir y se añade al cazo. Se remueve para incorporarlo todo y cuando la mezcla sea lisa se saca del fuego y se incorporan las hojas de gelatina bien escurridas. Se vuelve a remover hasta que la mezcla esté lisa por completo, ahora con un palillo vamos incorporando el colorante hasta que nos guste el tono alcanzado, siempre poco a poco y con un palillo nuevo cada vez que lo metamos en el colorante para no contaminarlo.
Cuando está listo se cuela a una jarrita y a glasear!!
Glaseéis lo que glaseéis os va a quedar buenísimo y lo que sobra se cuela y a la nevera para otra vez.
Bye.
Bueno empezaré por el principio, la semana pasada hice mi tarta de mango para el cumpleaños de mi hermana pero este año para que no fuese igual cambié la base de bizcocho de almendra por uno de cacao y el glaseado de chocolate con leche por uno de chocolate blanco con colorante, ése que llaman glaseado espejo y la verdad es que la tarta quedó genial.
Como me sobró glaseado y tenía el color igual al de los pastelitos Pantera Rosa se me ocurrió que podía intentar hacerlos y me puse a buscar recetas.
Las cantidades de los ingredientes variaban de una receta a otra pero lo que vi en todas igual es que el saborcito característico de los pastelitos lo da la mezcla de vainilla y la ralladura de naranja.
Así que como siempre acabé poniendo los ingredientes que mi sentido común me dictaba y la verdad es que estaban buenísimos hasta sin rellenar ni glasear.
Ingredientes:
3 huevos.
200 grs. de azúcar.
210 grs. de harina.
120 grs. de aceite de girasol.
120 grs. de leche.
10 grs. de levadura tipo Royal.
la ralladura de 1 naranja.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
Unas gotas de aroma de naranja (no es imprescindible pero yo tenía).
Para rellenar:
100 grs. de nata 35% m.g. para montar.
1 cucharada sopera de azúcar glass.
Unas gotas de esencia de vainilla.
El glaseado espejo que tenía.
Encender el horno a 180 grados.
Batir los huevos con el azúcar hasta que doblen el volúmen, añadir el aceite, la vainilla, el aroma y la ralladura de naranja y batir un poco más.
Tamizar la harina y la levadura química e incorporar la mitad a la mezcla de los huevos con movimientos envolventes, añadir la mitad de la leche e incorporar. Repetir con la harina que sobra y la leche.
Poner en el molde y hornear a 180 grados, yo los tuve 18 minutos.
En cuanto los saqué y se atemperaron un poco los pasé a una rejilla para que acabaran de enfriar.
Monté la nata con el azúcar glass y 2 gotitas de esencia de vainilla.
Los abrí y los rellené, pensé hacerlo con una manga pastelera pero al final lo hice con una cucharilla y quedaron bien.
Calenté el glaseado que tenía y los recubrí, lo hice 2 veces para que quedaran bien cubiertos. Aunque la cobertura de los pastelitos originales es más mate yo los hice por aprovechar el glaseado y la verdad es que de sabor quedaron realmente buenos.
Voy a poner la receta del glaseado espejo que utilicé, las cantidades son para la tarta y el que sobró me dió para 10 pastelitos.
300 grs. de chocolate blanco.
125 grs. de leche.
10 grs. de hojas de gelatina.
40 grs.de glucosa.
colorante rojo, yo usé el Red Christmas de Wilton.
Poner a remojo las hojas de gelatina en agua fría.
Calentar la leche y la glucosa en un cazo.
Fundir el chocolate blanco troceado en el microondas a golpes de calor de 30 segundos, con mucho cuidado de que no se queme. Cuando está casi fundido lo sacamos y removemos y con el propio calor que tiene se acaba de fundir y se añade al cazo. Se remueve para incorporarlo todo y cuando la mezcla sea lisa se saca del fuego y se incorporan las hojas de gelatina bien escurridas. Se vuelve a remover hasta que la mezcla esté lisa por completo, ahora con un palillo vamos incorporando el colorante hasta que nos guste el tono alcanzado, siempre poco a poco y con un palillo nuevo cada vez que lo metamos en el colorante para no contaminarlo.
Cuando está listo se cuela a una jarrita y a glasear!!
Glaseéis lo que glaseéis os va a quedar buenísimo y lo que sobra se cuela y a la nevera para otra vez.
Bye.
viernes, 26 de mayo de 2017
MORCILLA DE VERANO Y UNA SORPRESA.
Hola, hola supongo que conoceréis esta receta sobretodo los que tengáis la Termomix porque a mí me la dio una amiga que la tiene y que le pasaron la receta para cocinarla en el robot de cocina en cuestión, pero en casa nos gustó mucho y yo me la he adaptado para poder hacerla con una sartén y luego triturarla en un vaso americano o en su defecto una minipiner (batidora de brazo de toda la vida je, je).
Es una receta que es apta para celíacos, intolerantes a la lactosa, vegetarianos e incluso veganos y sabe como si untaras morcilla pero en realidad es un paté de berenjena.
La berenjena ahora en primavera es todo un lujo, está de temporada y por eso está buena y es barata, a parte de ser anticancerígena y antioxidante nutricionalmente es rica en potasio, cobre, ácido fólico, magnesio y fibra.
Ingredientes:
500 grs. de berenjena (con piel).
250 grs. de cebolla tierna.
aceite de oliva virgen extra.
Orégano, piñones, sal y pimienta.
Como vamos a triturar al final no hace falta esmerarnos mucho en el corte de la cebolla y la berenjena, yo lo corto a dados bastante grandes, pongo una sartén a fuego medio con un buen chorretón de aceite de oliva y pongo primero la cebolleta para que se poche unos 10 minutos.
Luego añado la berenjena cortada a dados con piel y todo, y la dejo unos 15 minutos dándole vueltas para que se poche junto con la cebolla.
Cuando ya casi está le añado sal, pimienta y un buen puñado de orégano.
Lo pongo en el vaso batidor y lo trituro.
En la misma sartén pongo un chorrito de aceite de oliva y doro un poco los piñones y añado el puré de berenjena y lo remuevo todo, lo pruebo y rectifico de sal, pimienta y orégano hasta que me sepa como la morcilla de cebolla.
Una vez atemperado se mete en el frigorífico y a untar sin cargos de conciencia que esta morcilla no sube el colesterol ja, ja, ja.
Bueno y ahora la sorpresa final como hice mucha y sobró he hecho para cenar una especie de coca rápida con una masa de hojaldre refrigerado bien pinchadita para que no suba, excepto el borde.
Le he untado la morcilla de verano que sobró, le he espolvoreado un poco de orégano y al horno precalentado a 200 grados 25 minutos.
Los primeros 20 minutos la he puesto en la parte más baja del horno para que se cueza el hojaldre y los últimos 5 minutos arriba para que se dore por encima y ha quedado espectacular!
La idea surgió una tarde porque siempre que compramos empanadillas variadas para merendar las que más me gustan son las de morcilla. La próxima vez haré empanadillas je, je.
Bye.
Luego añado la berenjena cortada a dados con piel y todo, y la dejo unos 15 minutos dándole vueltas para que se poche junto con la cebolla.
Cuando ya casi está le añado sal, pimienta y un buen puñado de orégano.
Lo pongo en el vaso batidor y lo trituro.
En la misma sartén pongo un chorrito de aceite de oliva y doro un poco los piñones y añado el puré de berenjena y lo remuevo todo, lo pruebo y rectifico de sal, pimienta y orégano hasta que me sepa como la morcilla de cebolla.
Una vez atemperado se mete en el frigorífico y a untar sin cargos de conciencia que esta morcilla no sube el colesterol ja, ja, ja.
Bueno y ahora la sorpresa final como hice mucha y sobró he hecho para cenar una especie de coca rápida con una masa de hojaldre refrigerado bien pinchadita para que no suba, excepto el borde.
Le he untado la morcilla de verano que sobró, le he espolvoreado un poco de orégano y al horno precalentado a 200 grados 25 minutos.
Los primeros 20 minutos la he puesto en la parte más baja del horno para que se cueza el hojaldre y los últimos 5 minutos arriba para que se dore por encima y ha quedado espectacular!
La idea surgió una tarde porque siempre que compramos empanadillas variadas para merendar las que más me gustan son las de morcilla. La próxima vez haré empanadillas je, je.
Bye.
viernes, 12 de mayo de 2017
ALCACHOFAS CON ALMEJAS.
Hola, hola hoy vengo con una receta que es una maravilla, la escuchó mi madre en un programa de televisión y le gustó tanto que tuve que buscar el programa por internet y recuperar la receta para ver cómo se hacía y apuntar los ingredientes, pero valió la pena porque hay que ver lo buena que está!!
Después me pasa lo de siempre que las hemos hecho mil veces y se me ha olvidado hacer las fotos y el día que me preparo la cámara en el mercado no habían almejas grandes y lo he tenido que hacer con chirlas pero el resultado es el mismo y el sabor también, lo único es que las fotos hubiesen quedado mejor con las almejas grandes pero qué se le va a hacer!
Las alcachofas son un tesoro para nuestra salud contienen minerales, vitaminas y fibra, para las dietas son ideales por su poder saciante, y por otro lado las almejas contienen vitaminas del grupo B y un alto contenido en hierro aunque también contienen otros minerales como calcio, potasio y selenio.
Como todas las recetas que me gusta hacer es una receta fácil pero se tiene que hacer en 2 partes para cuidar el punto de cocción, por la sencilla razón de que no se cuecen en el mismo tiempo las alcachofas que las almejas.
Los ingredientes son:
1 kg. de alcachofas.
1 cebolla.
2 dientes de ajo.
1 cucharada sopera de harina.
1 vaso de caldo de pescado (puede ser de brick o de pastilla).
250 grs. de almejas.
Lo primero que hay que hacer es lavar las almejas y ponerlas en agua con un buen pellizco de sal para que suelten la arena que puedan tener.
Después limpiar las alcachofas y cortarlas en seis trozos o en cuatro si son pequeñas, esto es lo que menos me gusta pero siempre procuro tener algún pinche de cocina que me ayude je, je.
Se ponen en agua y se les puede añadir limón, cosa que a mí no me gusta porque les cambia un poco el sabor, o perejil para que no se oscurezcan, pero si se van a usar rápidamente no es necesario.
Cortamos el ajo y la cebolla todo bien finito y ponemos una sartén con aceite de oliva a fuego medio para que no se dore rápidamente sino que se vaya pochando.
Ponemos otra sartén al fuego con las alcachofas escurridas, medio vaso de agua, sal y un chorretón de aceite de oliva, se tapa y se dejan cocer, cuando estén ya un poco cocidas se destapa la sartén para que el agua se evapore y se remueven para que se doren un poco en el aceite que hay en la sartén.
Mientras se van haciendo las alcachofas volvemos a la primera sartén donde se están pochando el ajo y la cebolla y añadimos una cucharada de harina y la sofreímos un poco, le damos unas vueltas y añadimos el caldo de pescado para hacer una velouté (que es como una bechamel pero en vez de leche utilizamos caldo).
Dejamos que cueza unos minutos sin dejar de remover y probamos de sabor por si hay que añadir sal o pimienta blanca al gusto.
Ahora cuando las alcachofas están hechas y la velouté ha espesado un poco se unifica todo en una sartén, yo suelo verter la velouté sobre las alcachofas y añado las almejas, se remueve un poco, se pone a fuego vivo y se tapa para que se abran las almejas, siempre controlando para que no se pegue a la sartén por la harina de la velouté.
Cuando ya se han abierto, cuestión de minutos, se sacan y a comer!.
Espero que las disfrutéis mucho antes de que acabe la temporada de las alcachofas.
Bye.
Después me pasa lo de siempre que las hemos hecho mil veces y se me ha olvidado hacer las fotos y el día que me preparo la cámara en el mercado no habían almejas grandes y lo he tenido que hacer con chirlas pero el resultado es el mismo y el sabor también, lo único es que las fotos hubiesen quedado mejor con las almejas grandes pero qué se le va a hacer!
Las alcachofas son un tesoro para nuestra salud contienen minerales, vitaminas y fibra, para las dietas son ideales por su poder saciante, y por otro lado las almejas contienen vitaminas del grupo B y un alto contenido en hierro aunque también contienen otros minerales como calcio, potasio y selenio.
Como todas las recetas que me gusta hacer es una receta fácil pero se tiene que hacer en 2 partes para cuidar el punto de cocción, por la sencilla razón de que no se cuecen en el mismo tiempo las alcachofas que las almejas.
Los ingredientes son:
1 kg. de alcachofas.
1 cebolla.
2 dientes de ajo.
1 cucharada sopera de harina.
1 vaso de caldo de pescado (puede ser de brick o de pastilla).
250 grs. de almejas.
Lo primero que hay que hacer es lavar las almejas y ponerlas en agua con un buen pellizco de sal para que suelten la arena que puedan tener.
Después limpiar las alcachofas y cortarlas en seis trozos o en cuatro si son pequeñas, esto es lo que menos me gusta pero siempre procuro tener algún pinche de cocina que me ayude je, je.
Se ponen en agua y se les puede añadir limón, cosa que a mí no me gusta porque les cambia un poco el sabor, o perejil para que no se oscurezcan, pero si se van a usar rápidamente no es necesario.
Cortamos el ajo y la cebolla todo bien finito y ponemos una sartén con aceite de oliva a fuego medio para que no se dore rápidamente sino que se vaya pochando.
Ponemos otra sartén al fuego con las alcachofas escurridas, medio vaso de agua, sal y un chorretón de aceite de oliva, se tapa y se dejan cocer, cuando estén ya un poco cocidas se destapa la sartén para que el agua se evapore y se remueven para que se doren un poco en el aceite que hay en la sartén.
Mientras se van haciendo las alcachofas volvemos a la primera sartén donde se están pochando el ajo y la cebolla y añadimos una cucharada de harina y la sofreímos un poco, le damos unas vueltas y añadimos el caldo de pescado para hacer una velouté (que es como una bechamel pero en vez de leche utilizamos caldo).
Dejamos que cueza unos minutos sin dejar de remover y probamos de sabor por si hay que añadir sal o pimienta blanca al gusto.
Ahora cuando las alcachofas están hechas y la velouté ha espesado un poco se unifica todo en una sartén, yo suelo verter la velouté sobre las alcachofas y añado las almejas, se remueve un poco, se pone a fuego vivo y se tapa para que se abran las almejas, siempre controlando para que no se pegue a la sartén por la harina de la velouté.
Cuando ya se han abierto, cuestión de minutos, se sacan y a comer!.
Espero que las disfrutéis mucho antes de que acabe la temporada de las alcachofas.
Bye.
lunes, 8 de mayo de 2017
MUFFINS DE PLÁTANO, CACAO Y KEFIR.
Hola, hola hoy toca receta sanota pero no por eso no va a estar buenísima. Aunque parecen magdalenas muy consistentes no llevan chocolate (unas cuantas pepitas opcionales) ni mantequilla, las hago con aceite de oliva suave, con cacao puro sin azúcar, con 2 buenos plátanos maduros y con kéfir.
El kéfir es una bebida láctea de los paises del Cáucaso, es muy parecido al yogur líquido pero con muchos más probióticos y levaduras que favorecen la repoblación de la flora intestinal, además de ayudar en la digestión aporta calcio, fósforo, magnesio, vitaminas D y del grupo B. Es ideal para combatir la osteoporosis.
Además es un alimento apto para intolerantes a la lactosa porque en su proceso la lactosa se convierte en ácido láctico.
Hice alguna prueba, cosa que a los golosos de mi casa les encanta así ellos van dando su opinión, y al final me quedé con esta receta.
También estaba esperando a que viniese mi amiga Ana de Madrid que me traía cápsulas para muffins de esas chulas que me encantan pero claro no trajo sólo las cápsulas, vino con una selección alucinante de cosas para hacer repostería decorativa, hay hasta ojos de azúcar! ja, ja, ja.
Ingredientes:
2 huevos.
100 grs. de azúcar blanco.
100 grs. de azúcar moreno.
180 grs. de harina.
30 grs. de cacao puro en polvo.
1/2 sobre de levadura química (tipo Royal).
150 grs. de kefir natural.
80 grs. de aceite de oliva suave.
2 plátanos maduros.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
30 grs. de pepitas de chocolate (opcional).
Una pizca de sal.
Preparar la bandeja con los papeles elegidos.
Encender el horno a 180 grados.
Mezclar la harina, el cacao, la sal y la levadura y reservar.
Montar los huevos con unas varillas eléctricas con el azúcar (blanco y moreno) hasta que doblen el volúmen.
Añadir el aceite y la vainilla y batir hasta incorporarlo.
Añadir los ingredientes secos tamizados y remover con una espátula con cuidado hasta que no queden grumos. Machacar los plátanos con un tenedor y mezclarlos con los otros ingredientes y por último añadir el kéfir e incorporarlo.
Rellenar los moldes con la crema obtenida más o menos hasta la mitad o un poco más y poner unas pepitas de chocolate por encima. Meter en el horno a 180 grados 22-25 minutos.
Cuando las pinchéis con una brocheta en el centro y salga limpia, sacarlas del horno y pasarlas a una rejilla. En cuanto enfríen volarán!
Bye.
El kéfir es una bebida láctea de los paises del Cáucaso, es muy parecido al yogur líquido pero con muchos más probióticos y levaduras que favorecen la repoblación de la flora intestinal, además de ayudar en la digestión aporta calcio, fósforo, magnesio, vitaminas D y del grupo B. Es ideal para combatir la osteoporosis.
Además es un alimento apto para intolerantes a la lactosa porque en su proceso la lactosa se convierte en ácido láctico.
Hice alguna prueba, cosa que a los golosos de mi casa les encanta así ellos van dando su opinión, y al final me quedé con esta receta.
También estaba esperando a que viniese mi amiga Ana de Madrid que me traía cápsulas para muffins de esas chulas que me encantan pero claro no trajo sólo las cápsulas, vino con una selección alucinante de cosas para hacer repostería decorativa, hay hasta ojos de azúcar! ja, ja, ja.
Ingredientes:
2 huevos.
100 grs. de azúcar blanco.
100 grs. de azúcar moreno.
180 grs. de harina.
30 grs. de cacao puro en polvo.
1/2 sobre de levadura química (tipo Royal).
150 grs. de kefir natural.
80 grs. de aceite de oliva suave.
2 plátanos maduros.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
30 grs. de pepitas de chocolate (opcional).
Una pizca de sal.
Preparar la bandeja con los papeles elegidos.
Encender el horno a 180 grados.
Mezclar la harina, el cacao, la sal y la levadura y reservar.
Montar los huevos con unas varillas eléctricas con el azúcar (blanco y moreno) hasta que doblen el volúmen.
Añadir el aceite y la vainilla y batir hasta incorporarlo.
Añadir los ingredientes secos tamizados y remover con una espátula con cuidado hasta que no queden grumos. Machacar los plátanos con un tenedor y mezclarlos con los otros ingredientes y por último añadir el kéfir e incorporarlo.
Rellenar los moldes con la crema obtenida más o menos hasta la mitad o un poco más y poner unas pepitas de chocolate por encima. Meter en el horno a 180 grados 22-25 minutos.
Cuando las pinchéis con una brocheta en el centro y salga limpia, sacarlas del horno y pasarlas a una rejilla. En cuanto enfríen volarán!
Bye.
martes, 18 de abril de 2017
GALLETAS DE AVENA Y CHOCOLATE.
Hola, hola estamos en Pascua y tengo mucho tiempo libre, más de lo normal je, je. Así que los que me seguís ya sabéis que siempre me ronda algo por la cabeza y ahora eran galletas de avena.
Estuve mirando aquí y allá y he probado con esta receta, tengo que decir que como siempre cambié alguna cosa, añadí alguna más y han salido muy buenas. Son algo densas pero bueno se trata de comer una o dos y vas más que listo ja, ja, ja.
La avena es un cereal compuesto en su mayor parte por hidratos de carbono de absorción lenta lo que se traduce en energía para nuestro cuerpo, contiene gluten (ojo! a los celíacos), también es rica en fibra, reduce el colesterol y la hipertensión, además de vitaminas del grupo B contiene hierro, fósforo, calcio, yodo y zinc, vamos una joya!!
Los ingredientes que utilicé para prepararlas son:
1 huevo.
100 grs. de mantequilla.
140 grs. de azúcar blanco.
200 grs. de copos de avena.
1 cucharada sopera de harina de trigo.
1 cucharada de café de levadura química.
1 cucharada sopera de melaza o miel de caña.
100 grs. de chocolate negro para pintarlas.
Son muy fáciles de preparar, en un bol fundir la mantequilla y añadir los copos de avena, se remueve bien y se deja unos minutos para que se hidraten. Encender el horno a 180 grados para que vaya cogiendo temperatura.
Añadir el huevo batido, el azúcar, la cucharada de harina, la levadura (tipo Royal) y la melaza. La melaza se puede sustituir por sirope de ágave o miel pero a mí me gusta la profundidad de sabor que aporta la melaza. Remover todo hasta que quede una mezcla algo pegajosa.
Preparar una bandeja de horno con papel sulfurizado e ir haciendo bolitas del tamaño de una nuez y aplastarlas un poco.
Meterlas en el horno caliente unos 7-8 minutos, cuando veáis el borde dorado están listas.
Se sacan del horno se pasa el papel a la encimera y se coloca otro papel con 8 bolitas más.
Y en cuanto se enfrían un poco se despegan del papel y se pasan a una rejilla. Así iremos haciendo tandas hasta acabar con la masa. A mí me salieron 28-29.
Cuando están frías completamente se funde el chocolate, yo lo hago en el microondas a golpes de calor de 30 segundos para que no se me queme, y con un pincel se pintan las galletas por la base.
La verdad es que quedan muy ricas y sanas, ahora que está tan de moda ver si lo que compramos lleva esto o lleva lo otro, los dulces hechos en casa siempre sabremos lo que llevan, llevan lo que les ponemos nosotros: ingredientes sanos y mucho cariño.
Bye.
Estuve mirando aquí y allá y he probado con esta receta, tengo que decir que como siempre cambié alguna cosa, añadí alguna más y han salido muy buenas. Son algo densas pero bueno se trata de comer una o dos y vas más que listo ja, ja, ja.
La avena es un cereal compuesto en su mayor parte por hidratos de carbono de absorción lenta lo que se traduce en energía para nuestro cuerpo, contiene gluten (ojo! a los celíacos), también es rica en fibra, reduce el colesterol y la hipertensión, además de vitaminas del grupo B contiene hierro, fósforo, calcio, yodo y zinc, vamos una joya!!
Los ingredientes que utilicé para prepararlas son:
1 huevo.
100 grs. de mantequilla.
140 grs. de azúcar blanco.
200 grs. de copos de avena.
1 cucharada sopera de harina de trigo.
1 cucharada de café de levadura química.
1 cucharada sopera de melaza o miel de caña.
100 grs. de chocolate negro para pintarlas.
Son muy fáciles de preparar, en un bol fundir la mantequilla y añadir los copos de avena, se remueve bien y se deja unos minutos para que se hidraten. Encender el horno a 180 grados para que vaya cogiendo temperatura.
Añadir el huevo batido, el azúcar, la cucharada de harina, la levadura (tipo Royal) y la melaza. La melaza se puede sustituir por sirope de ágave o miel pero a mí me gusta la profundidad de sabor que aporta la melaza. Remover todo hasta que quede una mezcla algo pegajosa.
Preparar una bandeja de horno con papel sulfurizado e ir haciendo bolitas del tamaño de una nuez y aplastarlas un poco.
Meterlas en el horno caliente unos 7-8 minutos, cuando veáis el borde dorado están listas.
Se sacan del horno se pasa el papel a la encimera y se coloca otro papel con 8 bolitas más.
Y en cuanto se enfrían un poco se despegan del papel y se pasan a una rejilla. Así iremos haciendo tandas hasta acabar con la masa. A mí me salieron 28-29.
Cuando están frías completamente se funde el chocolate, yo lo hago en el microondas a golpes de calor de 30 segundos para que no se me queme, y con un pincel se pintan las galletas por la base.
La verdad es que quedan muy ricas y sanas, ahora que está tan de moda ver si lo que compramos lleva esto o lleva lo otro, los dulces hechos en casa siempre sabremos lo que llevan, llevan lo que les ponemos nosotros: ingredientes sanos y mucho cariño.
Bye.
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